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1,- Estrategias de Apoyo Psicosocial: Grupos de Apoyo y Grupos de Ayuda Mutua.
El apoyo social debe entenderse como un concepto de
muchos componentes, un conjunto de diferentes significados y
explicaciones, de tal manera que algunos teóricos prefieren definirlo
como un meta concepto, (López-Cabañas y Chacón, 1997).
Por otra parte, también se ha hecho un intento de
integración de diferentes explicaciones, recogiendo aquellos aspectos
más importantes revelados por otros teóricos. Entre estas definiciones
conviene destacar dos:
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“El apoyo social es una información verbal y no verbal,
ayuda tangible o accesible dada por otros o inferida por su presencia y
que tiene efectos conductuales y emocionales beneficiosos en el
receptor” (Gottlieb, 1988 ) |
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“El apoyo social son provisiones instrumentales o
expresivas, reales o percibidas, dadas por la comunidad, redes sociales y
amigos íntimos” (Lin, Dean y Ensel, 1986) |
La explicación de Lin y otros (1986) se sustenta en
cuatro pilares. Por un lado se puede hablar de la objetividad y de la
subjetividad del concepto, diferenciando el apoyo social obtenido y el
apoyo social experimentado; ambos son fundamentales para la persona y
repercuten sobre su bienestar.
El segundo pilar de la explicación de Lin se centra en la situación
contextual del apoyo social y analiza tres áreas en las que podía darse
el apoyo social
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Desde el punto de vista comunitario, nos situamos en el
macro-nivel, el soporte social permite al individuo sentir que pertenece
y está integrado en un sistema social. |
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En un nivel más reducido, de sistemas o redes sociales,
el meso-nivel, nos encontramos en la red de los vínculos personales, en
cuyo interior, a menudo indirectamente, se dan afectos o apegos hacia lo
demás. |
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En el micro-nivel, en el que se dan vinculaciones muy
intimas y de confianza, se consigue el soporte social no formal, que
favorece el nacimiento de una necesidad de compromiso, puesto que la
persona aguarda reciprocidad en la ayuda sintiéndose en parte
responsable por el bienestar de los otros. |
El tercer pilar de su explicación se refiere a la labor
del soporte social; por norma se suele hablar de tres formas distintas
de soporte o ayuda social.
El soporte emocional
se refiere al sentimiento de ser querido y de poder tener confianza en
alguien. Es también saber que hay una persona con la que poder
comunicarse y compartir emociones y vivencias y además saber que eres
valorado.
El apoyo palpable o material
es aquél que se recibe en forma de servicios (ayuda para cuidar a los
niños, ayuda particular, dinero). Dar esta forma de ayuda es una de las
metas principales de los Servicios Sociales, facilitando por ejemplo el
acceso a una pensión económica, u ofreciendo amparo en situaciones de
crisis.
El soporte de tipo informativo,
por último, es el que se obtiene con los conocimientos, las sugerencias
de los demás, que facilitan en cierta manera la resolución de los
problemas. Este apoyo es difícil darlo separadamente del apoyo emocional
a menos que provenga de instituciones oficiales, por lo tanto formales,
en los que la ayuda es facilitada por expertos. El soporte informativo
puede ser buscado en toda persona que pueda aportar información
adicional sobre cómo resolver determinado problema, a quién y dónde
dirigirnos, cómo comprenderlo y valorarlo de forma cognitiva.
El afecto como apoyo social
González y Barrull (1998) entienden que el afecto
presenta diversas manifestaciones o actos de ayuda que pueden darse en
cualquier sistema grupal o social. El afecto, según los autores, se
define como el intercambio de ayudas donadas y recibidas en un proceso
de interacción social.
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El afecto … es el esfuerzo o cantidad de trabajo no remunerado que se realiza en beneficio del otro
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El afecto entendido desde este punto de vista es sinónimo del apoyo
social, es el esfuerzo o cantidad de trabajo no remunerado que se
realiza en beneficio del otro. Los tipos de actos que implican dicho
esfuerzo por el otro pueden ejemplificarse en : tiempo, disponibilidad,
actos o conductas concretas, orientación, resolución de problemas, etc.
Quedarían identificados en estas formas de afecto las diferentes formas a
la vez de dar y recibir apoyo social.
Según González (1998) cuando una persona carece de apoyo social o
ayuda para sobrevivir de forma adecuada experimenta un déficit afectivo,
éste puede traducirse en diferentes formas de carencias a niveles bio,
psico y sociales y de la persona. Es decir, puede traducirse en
posibilidad de padecer enfermedades físicas, fracasos personales y/o
profesionales, frustraciones personales y/o profesionales, roturas de
parejas, fracaso escolar, etc.
Efectos del apoyo social sobre la salud y el bienestar
La falta de apoyo se relaciona con la aparición de
enfermedades físicas (Berkman y Syme, 1979; House et al, 1982; Schwarzer
y Leppin, 1992). También se ha relacionado la carencia de apoyo con la
aparición de enfermedades mentales, como la depresión, la neurosis, se
ha visto como las personas que sufren trastornos de esta índole poseen
redes sociales pequeñas, menos intercambios de recursos y relaciones no
recíprocas (Henderson, 1992; Linn, 1986).
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El acceso de relaciones sociales positivas se ha asociado a bienestar psicológico y ausencia de depresión
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Garrido y Alvaro (1993) indican la incidencia del apoyo social con el
menor estrés en jóvenes con desempleo o cuando están en proceso de
búsqueda de trabajo en el mercado laboral. Además donde más estudios
están desarrollándose es en el campo de la tercera edad, donde la
pérdida de las relaciones sociales está relacionada con la índices de
mayor inactividad y un aceleramiento progresivo de los síntomas de
envejecimiento por tanto una menor calidad de vida. Las personas que
pierden un ser querido y no tienen apoyo social muestran empeoramiento e
incluso pueden llegar a la muerte (Stroebe et al, 1982).
La mayoría de las investigaciones entre apoyo y bienestar son de
carácter correlacional, sin embargo constituyen una buena razón y sólida
que queda reflejada en muchos datos (Cameron, 1990). Las revisiones de
(Turner y cols, 1982; Garbarino, 1983; Cameron, 1990), dan cuenta de las
relaciones entre diferentes aspectos de la salud y el bienestar con las
diferentes fuentes de apoyo social ( cit. en Gracia, 1995.pp.28):
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Existe una relación positiva entre el apoyo social y la
salud física ( menor incidencia de enfermedades, menos complicaciones en
el embarazo, menor número de ataques de asma,…) |
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El acceso de relaciones sociales positivas se ha asociado a bienestar psicológico y ausencia de depresión. |
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El apoyo social modera los efectos del estrés laboral y el desempleo ( Alvaro y Garrido, 1993). |
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El aislamiento social se ha identificado como un factor de riesgo del maltrato infantil y de la retirada del menor del hogar. |
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Poseer una red social positiva es un buen predictor del
éxito de la integración comunitaria que otros tratamientos para
pacientes mentales. |
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Las personas que han perdido a su pareja superan mejor
la situación de pérdida si poseen una red social compuesta de personas
que han sido capaces de superar su pérdida. |
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Las personas de la tercera edad sin apoyo social
utilizan más los servicios formales, disminuye el bienestar personal y
tienden a institucionalizarse en mayor medida. |
Gottlieb (1988) describe cómo las intervenciones basadas
en el apoyo social han tenido tanto auge en la última década las razones
que enumera se describen a continuación:
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Los efectos positivos que el apoyo social tiene sobre la salud y el bienestar. |
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Movilizan recursos informales promoviendo la participación. |
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Promueven la validez ecológica y resultan más accesibles. |
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Están indicadas para una amplia gama de problemas sociales y factores de riesgo físico. |
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Aumenta la capacidad de afrontar situaciones de estrés, aumenta la autoresponsabilización y competencias personales. |
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Reciben este tipo de apoyo no sólo las personas
directamente implicadas sino que afecta positivamente a las personas
relacionadas con ellas( cuidadores, familiares, etc). |
Los recursos sociales del entorno natural pueden
desempeñar un rol fundamental en el logro de los objetivos de la
intervención, dando cuenta de la influencia que sobre la salud y
bienestar posee dicha variable.
Estrategias Grupales en Apoyo Social
El concepto de salud en la actualidad implica tanto lo
preventivo como lo curativo, aplicándose cada vez más el grupo a la
prevención.
Se utilizan técnicas grupales para la incidencia sobre hábitos de
riesgo mediante cambio de actitudes, modificación del comportamiento
ante la enfermedad, etc. Así, actuaciones grupales sobre el alcoholismo,
drogas, tabaquismo cumplen también una función preventiva de
disfunciones orgánicas importantes, como puedan ser enfermedad crónica,
fibrosis pulmonar, úlceras, alteraciones neurológicas, cáncer, y su
incidencia social traducida en absentismo laboral, violencia familiar,
delincuencia, etc.
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La influencia interpersonal proporciona ayuda mutua y modelos positivos de comportamiento
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En la función de prevención directa, las aplicaciones grupales se
dirigen a mejorar los diversos niveles del sistema sanitario, como las
actitudes ante el parto, pre y post cirugía, actitudes ante la muerte,
reorientación ante la larga enfermedad, rehabilitación, apoyo familiar.
Las intervenciones grupales cumplen una importante función de adaptación
psicosocial para personas que por cuestiones de salud sufren cambios
vitales ( mastectomías, laringeotomías, cardiopatías, síndromes
neurológicos). En ellos, la problemática es compartida, los procesos de
influencia social se potencian al máximo y la influencia interpersonal
proporciona ayuda mutua y modelos positivos de comportamiento.
Desde esta perspectiva la utilización del grupo como instrumento de
cambio, socialización, apoyo, acogida se presenta como útil tanto en
contextos sociales como de carácter sanitario u hospitalario. A
continuación vamos a mostrar las diferentes fórmulas de intervención y
propiedades específicas que deben presentar para hacer una intervención
psicosocial en el contexto social donde poder ofrecer una fuente de
apoyo psicosocial.
Así, las posibilidades de intervención en el bienestar psicosocial
serán facilitadas a la vez por la colectividad y los individuos que la
componen. La importancia del papel que desempeñan los grupos, como
sistemas sociales, en las conductas de salud y enfermedad ( Huici, 1985;
Rodríguez Marín, 1995) les convierten en instrumentos fundamentales
para la promoción, la prevención, el tratamiento, la recuperación y la
intervención en los múltiples ámbitos de la salud psicosocial, así como
en los procesos de interacción e integración de los usuarios en los
programas y unidades asistenciales de las organizaciones socio
sanitarias ( Rodríguez y García, 1996).
Tipos de grupos

Los Grupos de Acogida,
son un tipo específico de grupo, que varía en el número de miembros,
puede oscilar entre dos personas hasta ocho. El tamaño no es fundamental
pero si la función que cumple, el objetivo básico de este tipo de
grupos es promover la contención y acogida puntual en un momento de
máxima crisis de los participantes que llegan al mismo. Ante una
situación de diagnóstico fatal, o anuncio de una intervención
quirúrgica, se hace necesario amortiguar dicho impacto mediante una
estrategia psicosocial, el grupo de acogida permita contener, y acoger a
las personas en dicha situación. La ansiedad, el miedo son mayoritarios
en esta situación por lo que las funciones básicas son escuchar, guiar y
contener, (Mtez-Taboada y Palacín, 1997)
Los Grupos de Apoyo, convocados
por el profesional para crear un ambiente acogedor donde gestionar los
recursos de los miembros para afrontar la situación de cambio
conflictiva o amenazante. Suelen estar compuestos por personas que
comparten algún tipo de problema que altera o modifica aspectos de su
funcionamiento normal. La pertenencia a estos grupos proporciona nuevos
lazos y relaciones sociales a sus miembros, de modo que se sustituyen
los recursos naturales o compensan sus deficiencias en provisiones
psicosociales mediante la interacción con personas que tienen problemas,
carencias y/o experiencias comunes (Barrón, 1996).
Socio-afectivamente, estos grupos fomentan directamente la salud y la
reducción del malestar psicológico (Barrón, 1993) y permiten al
individuo hacer una mejor valoración de su propia situación gracias a lo
que le ofrecen: recursos de afrontamiento y de paliar emociones
negativas, proporcionar mayor sensación de control, aumento de la
autoestima y del estado de ánimo positivo, y permiten una oportunidad de
interacción social regularizada y de recibir feedback de los demás
miembros, lo que será útil para identificar síntomas y actuar con
rapidez ante cualquier desajuste (Rodríguez Marín, Pastor, y López-Roig,
1993).
Se pueden identificar distintos tipos de grupos de apoyo, Barrón,
Lozano y Chacón (1988) proponen una clasificación integradora basada en
dos criterios:
Quién padece el problema
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grupos de personas que padecen directamente el problema,
por ejemplo, viudos, diabéticos, divorciados, enfermos de cáncer, de
los pulmones… |
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grupos de personas relacionados directamente con los que
padecen el problema, por ejemplo, familiares de toxicómanos, de
alcohólicos, de enfermos mentales… |
Según el tipo de problema
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Grupos de personas que atraviesan situaciones problemáticas semejantes, las cuales se pueden subdividir en:
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situaciones crónicas (por ejemplo diabéticos, asmáticos, fibrosis pulmonar, diálisis, pérdidas de seres queridos…) |
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situaciones puntuales o de crisis vitales (divorcios, trasplantes, intervenciones quirúrgicas menores…) |
Grupos de acción social cuyo objetivo principal es un
cambio en la legislación o en las actitudes públicas, por ejemplo,
grupos de vecinos, grupos de defensa de derechos… |
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La pertenencia a estos grupos proporciona nuevos lazos y relaciones sociales a sus miembros
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Los Grupos de Ayuda Mutua o Autoayuda,
se resumiría la diferencia con los anteriores en que funcionan de forma
autónoma, al margen de los profesionales y sin limitación temporal,
aprovechando en mayor medida el potencial y los recursos de carácter
informal procedentes de las fuertes relaciones establecidas entre sus
miembros. Atienden tanto a personas con problemas como a sus personas
relacionadas directamente con los problemas, y que a raíz de un grupo
pequeño suelen derivar en asociaciones que ofrecen además de soporte
emocional información y la posibilidad de compartir un fuerte
sentimiento de utilidad social a todos los niveles, muchas de estas
asociaciones consiguen con su tesón importantes implicaciones
institucionales. (Mtez-Taboada y Palacín, 1997)
Los grupos de autoayuda suelen presentar una doble misión y ésta es
por un lado ayudar a afrontar la situación vital crítica, como es el
caso de los enfermos mentales crónicos (Igartúa et al., 1993), y por
otro informar, orientar y apoyar a las familias ofreciendo recursos para
soportar la angustia y sobrellevar los prejuicios vinculados al
desconocimiento de determinadas enfermedades.
Un grupo puede comenzar siendo un grupo de apoyo y convertirse con el
tiempo en un grupo de ayuda mutua (Villalba, 1996; Mtez-Taboada, 1996;
Barrón, 1993), que funciona con autonomía, del mismo modo en que,
puntualmente, éste puede necesitar la ayuda de un profesional o de una
institución y funcionar durante cierto tiempo como un grupo de apoyo.
Barrón (1996) considera que los grupos de apoyo y los grupos de ayuda
mutua pueden ser contemplados como fases en el desarrollo de los grupos
basados en el apoyo social. Por lo tanto comenzarían con un profesional
que los pondría en marcha para pasar a medida que sus miembros maduran, a
otorgarles autonomía y trasladarles la responsabilidad de solucionar
problemas, de ayudar y ser ayudados,
creando una estructura de ayuda mutua que permita al grupo continuar por sí solo (Mtez-Taboada, 1996, Villalba, 1996).
El logro de una relación positiva y mutuamente beneficiosa es el
objetivo tanto entre fuentes formales como informales (Gracia, 1995).
Cabe destacar otros tipos de grupos que merecen la atención de
profesionales en la intervención cuyo objetivo sustancial reside en la
promoción de salud en cualquiera de sus niveles e incluso tipos.
Los Grupos de Resocialización
(Mtez-Taboada y Palacín, 1997), implican el aprendizaje de un nuevo
estilo de vida, y para ello ofrecen en primer lugar un espacio donde
llevar a cabo este aprendizaje (centros de rehabilitación pulmonar ,
etc.) y estrategias cognitivas y conductuales de readaptación, y en
segundo lugar la experiencia de otros miembros que han pasado por
circunstancias similares. El aprendizaje experiencia de estrategias
cognitivas y conductuales permitan a sus miembros la mejor adaptación a
la nueva situación de vida y, además todo ello favorecido por el
conocimiento de la experiencia de otros miembros que han pasado por
circunstancias similares, lo que facilita a los nuevos integrantes la
elaboración de un marco de referencia para la reconstrucción social de
su nueva realidad
Y en contextos de salud física, en concreto, los Grupos Psicoeducativos.
Este tipo de grupos se utilizan en contextos socio-sanitarios
básicamente, conducidos por uno/ dos profesionales, la finalidad es
enseñar sobre los hábitos saludables para determinadas patologías
crónicas. La duración de los mismos oscila en función de contenidos,
patología, número de miembros, si se trata de debut o veteranía en la
misma. Son grupos que contienen objetivos didácticos y promueven el
cambio de actitudes hacia la salud.
Con todos los tipos de estrategias grupales resaltamos la importancia
vital del grupo por su significado de mediador psicosocial (González,
1993), entre la realidad social que circunscribe a los miembros y la
realidad psicológica de cada uno de ellos lo que permitirá capacitarles a
crear estrategias cognitivas y conductuales frente a la situación
crítica e incrementar consecuentemente el bienestar psicosocial y el
consiguiente grado de calidad de vida relativa.
Funciones de los Grupos como agentes terapéuticos
Levine Y Perkins (1987) describen las cinco funciones que
cumplen este tipo de grupos ( de apoyo y ayuda mutua) en el contexto
del apoyo social para los que participan de ellos.
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a)Promueven el sentimiento psicológico de comunidad, al
compartir con otros el problema y compararse entre ellos, la experiencia
que antes era personal se convierte en social. Reduciendo el
aislamiento social de las personas. |
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b)Proporcionan una ideología que da significado a las
circunstancias particulares de la vida diaria y a las personas que no se
ajustan a la norma ideal. Permite obtener una identidad social
normalizada, y las estrategias de los grupos se convierten en acciones
sociales, promoviendo incluso unos valores sociales para los que forman
parte de ellos. |
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c)Proporcionan una oportunidad para la autor revelación y
la crítica mutua. En el grupo se comparten sentimientos y se favorece
la solidaridad mutua, lo que facilita la toma de conciencia de su
situación que sirve para aprender nuevos comportamientos. |
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d)Proporcionan modelos de conducta. Las conductas
positivas de un miembro sirven de modelo a los demás, los roles de
ayudar y recibir, son intercambiables, el que ayuda un día recibe otro
día, por tanto la ayuda es recíproca. |
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e) Proporcionan una red de relaciones sociales. Los que
componen el grupo se constituyen en un red de relaciones, un vinculo que
llega a ser afectivamente muy importante para sus miembros, ello reduce
el aislamiento al que estaban sometidos y también el sentimiento de
estigma social que va asociado en muchas ocasiones a determinadas
situaciones de enfermedad física o problema social. |
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